
Llegamos a San Pedro de Macorís, al hogar del doctor, Julio Jimenez Frías, quien nos recibió como siempre con grandes y sinceras atenciones. Su amada esposa nos sirvió con muy buen espíritu y ánimo presto.
El viernes, dia 18 de Febrero, se reunion un buen grupo de pastores y líderes de la comunidad de Consuelo para recibir una conferencia muy inspiradora. Todos nos gozamos en ese compañerismo y camaradería en el amor cristiano.
Al terminar en San Pedro, nos fuimos de viaje a la capital, rumbo a La Reforma, en el Cibao. Alli pudimos ministrar al pueblo de Dios. Damos gloria a Dios, por las almas que recibieron a Jesús, como su Salvador.
De regreso a la capital, pudimos ministrar en Herrera y los Alcarizos, donde también pudimos ser instrumentos usados en las manos del divino Maestro.
Además de cumplir con otros compromisos ministeriales, pudimos recorrer algunos lugares en la capital, dónde estuvimos llevando bendición del cielo.
Puedo decir con clara convicción que este viaje fue de bendiciones para mi esposa y para mi al igual que para las personas con las cuales pudimos convivir. Por lo que esperamos, si Dios lo permite, volver prontamente a compartir nuevamente con el pueblo de Dios.
Aprovecho para agradecer a todos los hermanos y hermanas de la República Dominicana, por sus atenciones y cuidados para mi esposa Carmen Luz y para mi persona. Quedamos altamente comprometidos con vosotros. Nuestras oraciones seguirán con todos vosotros. Amen.
A vuestro servicio en Cristo,
Obispo Nelson aponte.


